sábado, 31 de mayo de 2014
- LA SOLIDARIDAD
- Organiza a tu grupo de amigos para hacer algo juntos en bien de la comunidad; por ejemplo, una brigada para mantener limpias las calles.
- Si notas que tus padres o los adultos responsables de ti están en dificultades, cita a una reunión familiar donde cada quien ofrezca lo que puede hacer.
- ¡Lee el periódico! Pon especial atención en las noticias nacionales sobre grupos marginados o comunidades afectadas por algún problema general. Imagina soluciones y conversa sobre ellas con tu familia.
Si vives un problema habla de él con tu familia o compañeros de clase en comunidad.
Palabras para las familias
La familia y el ámbito doméstico ofrecen el campo ideal para el entrenamiento en el valor de la solidaridad. Gracias a ustedes los chicos pueden alcanzar la meta.
- Realice el ejercicio frecuente de pedir a los niños que se pongan en el lugar de las demás personas. La empatía es el principio de la solidaridad.
- Invítelos a participar en las acciones necesarias para resolver los problemas cotidianos y comparta sus inquietudes con ellos. Por ejemplo, “No me rinde el gasto. ¿Qué podemos hacer?”.
- Cree entre ellos una conciencia de responsabilidad social, infórmeles que los chicos de la calle o los indígenas que sufren por la sequía requieren nuestras acciones.
- Enséñeles a cooperar en los acopios que se realizan en situaciones de emergencia nacional o internacional. Lleven juntos lo que puedan, aunque sea una lata de atún o una botella de agua para beber.
Palabras para los docentes
La escuela es el espacio más adecuado para fortalecer las competencias relacionadas con el valor de la solidaridad y ustedes, los mejores entrenadores técnicos para chicos de “alto rendimiento”.
- Fomente el trabajo en equipo dentro y fuera del aula.
- Cree en los niños la conciencia de ser un grupo que debe estrechar sus vínculos para auxiliar a alguno de los integrantes en desventaja.
- Combata el odio o el sentido de competencia entre salones. Coordine con los demás maestros y directivos acciones de coordinación intra-escolar.
- Recuérdeles que, como estudiantes, tienen responsabilidades ante la sociedad. Son la generación que lleva en sus manos el futuro del país.
Invite a los padres o responsables de los menores a participar en las actividades escolares, sean éstas de trabajo, mantenimiento o recreación.
Por el camino de la solidaridad
En el poema del escritor Roque Dalton, se refiere a una persona que permanece encerrada en una celda, y la consuela diciendo que allí recibe todo el amor del mundo. Con ello nos hace ver que cuando alguien sufre algún problema, puede cobrar fuerzas gracias a la ayuda de las demás personas que, en conjunto, lo apoyan para resolver su situación. Ser solidario es comprometerse, trabajar y esforzarse para ayudar a los demás, aunque su situación no nos afecte en lo personal. Esta ayuda se vuelve más poderosa cuando distintas personas se suman al mismo proyecto, como la asistencia a las víctimas de un desastre natural o a un grupo vulnerable, como los niños en situación de calle o los refugiados de otra nacionalidad. La clave está en elevar al máximo tu generosidad y compartir tus ideales.
Un mensaje para los padres
El poder de la familia
La esencia de la familia es la solidaridad. Los miembros que la conforman están unidos para apoyarse entre sí. Sin embargo, la realidad actual es que cada uno de ellos parece andar por su cuenta: los padres, sumidos en la lucha para sacar adelante el hogar, y los hijos solos en sus actividades, dudas y problemas. Es momento de hacer un cambio; los hijos deben cobrar conciencia de los asuntos del hogar y participar en su conducción, los padres deben estar más cerca de los hijos para orientarlos. Por otra parte, esa familia unida no puede aislarse como entidad separada, debe acercarse a los demás parientes y amigos para tender una red de cariño y esperanza.
Problemas reales, soluciones de valor
Ciudadanos del mundo
Es común que los chicos estén interesados por asuntos como las modas, los automóviles, la tecnología, la vida de las celebridades o la mera diversión de los juegos de video y la televisión. Ese interés es normal y sano hasta cierto punto; sin embargo, se vuelve peligroso cuando hace que pierdas de vista problemas como la injusticia, la marginación o la inseguridad en tu propia comunidad o en regiones apartadas. Los adolescentes y los jóvenes tienen la fuerza y el potencial de resolver esos problemas mediante su trabajo solidario. El primer paso es que te enteres de esos problemas y que planees una estrategia colectiva para resolverlos. Formas parte de una generación que comparte aficiones pero también responsabilidades.
Un mensaje para los maestros
El grupo está listo
La base de la solidaridad es la conformación de un grupo con un objetivo común. Usted, como maestro al frente de un conjunto de alumnos, ya cuenta con ese grupo. Su labor, en ese sentido, consiste en dar verdadera cohesión a los miembros solucionando los conflictos o diferencias que los distancian y haciéndoles ver la fuerza que pueden adquirir si trabajan juntos. Una vez superada esa fase, se trata de dar un paso adelante y usar esa solidaridad en acciones comunitarias dentro y fuera de la escuela. Para ello, nada mejor que trazar un proyecto objetivo: por ejemplo, realizar mejoras a la escuela o ayudar a los niños que presentan alguna desventaja física o económica.
SOLIDARIDAD

Para buscar una solidaridad con alcance social, que tenga repercusión tangible en la comunidad, no podemos dejar de lado la solidaridad personal entre individuos que se saben iguales. Sería mentira decir que nos preocupamos por la sociedad, o por los necesitados en general, si cuando se nos presenta la ocasión de ayudar a una sola persona necesitada, no adoptamos una verdadera actitud solidaria. El empeño por la solidaridad social adquiere valor y fuerza en una actitud de solidaridad personal.
ser solidarios...
La verdadera solidaridad, aquella que está llamada a impulsar los verdaderos vientos de cambio que favorezcan el desarrollo de los individuos y las naciones, está fundada principalmente en la igualdad universal que une a todos los hombres. Esta igualdad es una derivación directa e innegable de la verdadera dignidad del ser humano, que pertenece a la realidad intrínseca de la persona, sin importar su raza, edad, sexo, credo, nacionalidad o partido.viernes, 30 de mayo de 2014
La solidaridad debe reflejarse en un compromiso con el otro, con su dignidad, su libertad y su bienestar, especialmente por lo que respecta a los más necesitados. Implica conservar nuestra capacidad de indignación ante las injusticias y estar listos para combatirlas, así como el compromiso con el respeto de los derechos de los demás.
Asimismo, el valor de la SOLIDARIDAD dispone el ánimo para actuar siempre con sentido de comunidad. La persona solidaria sabe muy bien que su paso por el mundo constituye una experiencia comunitaria y que, por tanto, las necesidades, dificultades y sufrimientos de los demás no le pueden ser ajenos jamás. Quien es solidario sabe que su propia satisfacción no puede construirse sobre el bienestar de los demás, esta consciente de que en cada hombre hay la posibilidad de sentirse útil y realizado en todos los aspectos como persona.
Quien es solidario entiende perfectamente que es un ?animal sociable por naturaleza, un zoon politikón, que es una célula del gran cuerpo social y jamás olvida que no hay trasgresión particular ni privada que no afecte de alguna manera a los demás?.
El principio de solidaridad se fundamenta en la naturaleza social del hombre y en su dignidad de persona. Por ser el hombre sociable por naturaleza, su perfeccionamiento exige que procure el bien sobre el bienestar particular, por lo que dispone que cada hombre responderá por la sociedad de la cual forma parte. Por esto, la solidaridad exige que los hombres realmente busquen y encuentren la perfección de sus quehaceres sociales y que la sociedad responda por cada uno de ellos. Expresa una simetría entre la naturaleza social del hombre y su calidad de persona, entre el bien particular y el bien social. En consecuencia a lo anterior, es importante considerar que la tercera generación de los Derechos Humanos establece sus bases en el Derecho de los Pueblos y de Solidaridad, atendiendo a la necesidad del derecho a la paz, al desarrollo, al medio ambiente, y sobre todo como seres humanos a la coexistencia pacífica.
Expresa la debida reciprocidad y dependencia del individuo con la comunidad, lo que se traduce en la responsabilidad integral: cada uno ha de responder por cada uno de sus miembros. La solidaridad exige que el interés personal sea puesto al servicio del bienestar comunitario.
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